miércoles, 6 de agosto de 2008

Monturero cué

El verso de abajo es un "estilo" que le hice al monturero de "El Rodeo", añorada guarida de cueros y recuerdos. ¡Cuántas veces, en las siestas de tormenta, me iba a cobijar en esa casita entrañable, y enancado en las monturas, me pasaba horas enteras mirando llover por la ventanita desvencijada, drogándome con el incienso de la lana mojada y con el delicioso golpeteo de la lluvia en el techo de chapa...! Era un pequeño edificio, muy gauchito, de la época de mi bisabuelo, de paredes blancas y molduras de color ocre, abrazado en los pies por una veredita de ladrillos. Estaba erguido en la entrada del monte, en el lugar mismo donde nacen casi todas sus avenidas y calles, de modo que quien venía por ellas lo veía siempre allá adelante, firme como un soldado apostado contra el horizonte. Lo prologaba un criollo palenque de fierro que hizo mi padre antes de que yo aprendiera a recordar, y un añoso eucalipto, a su lado, le prestaba su trémula sombra y lo regaba o de hojas largas o de florcitas tenues. Uno de esos días de viento furioso, el arbolazo amigo, cansado de pechar el Sur, dejó caer su brazo envejecido, y el monturero, quebrado el espinazo, se vino abajo. Mi amigo Santi Madero, que pasó esos días por el camino, me pintó el lúgubre escenario. Y yo me juré a mi mismo reconstruirlo. Pero cuando pude volver al campo, sólo después de algunos meses, miré al fondo de la calle y no vi más que el palenque desolado y, junto a él, una tristísima tapera de recuerdos, poblada de cardos y vacío.

Tardé bastante, pero al fin cumplí mi propósito, y reconstruí las cuatro paredes del monturero con estas cuatro décimas criollas. Y le dejé en el techo, como un bautismo, la primera lluvia de mis lágrimas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Como ya le dije en otra oportunidad, Ud escribe muy bien y se puede recrear en la imaginación lo que relata.

Gracias por la explicación de cué y siga escribiendo por favor.

Abrazo.
G.A.D.

Ricky dijo...

TUVE EL GUSTO DE ESCUCHAR ESTE ESTILO y de haber conocido a la perfección este rincón del monte de "El Rodeo"...ni una coma, ni un acento de exageración en este relato.
Los aromas, los colores, las sensaciones...excelente, Cris.

Volvi a pasar muchas veces cuando solo quedaban ladrillos y recuerdos e inmortalicé con mi máquina esa escena (vaya uno a saber donde quedó esa foto).

Muy buena reconstrucción la tuya, dificilmente lo podrías haber hecho mejor.
Tal vez te quede la sensación que alguna vez describió Larralde: "he buscado por vos,mil palabras de amor y fué inutil buscar...no hallaria"
Gran Estilo, Cris.

Abrazo,
Ricky

Cristián Dodds dijo...

La exageración y el IVA que (esta vez) no puse en la descripción los has puesto vos en los elogios, primazo...
Pagaría por ver esa foto que alguna vez sacaste... Yo mientras tanto estoy peleando por encontrar alguna del monturero en pie, allá al fondo, en el "ojo" de la calle de eucalyptus... ¡Ah!
El único consuelo a lo irremediable, a lo que ya fue, a lo que no vuelve, es que en el amor nada se pierde: Ricky, en el Ayacucho eterno que va a ser nuestro cielo te juro que vamos a caminar pateando hojarasca de eucalipto y esos charquitos de "té oscuro" en la tierra mojada, con el monturero al fondo. Los pingos queridos, que ahora sólo montan nuestros recuerdos, ya nos esperan allá, en el palenque del Patrón...
¡Un abrazo!

Cristián Dodds dijo...

Ricky viejo:
¡Gracias por la foto! Como verás, la publiqué, aún con el riesgo de que la imagen le quite vigor a la descripción.
Es un espanto, pero me hace bien poder ver por primera vez los "restos" del monturero, aunque sea en fotos. Cuando fui, ya no quedaba nada, ni una paré: habían limpiado todo. ¿Sabés qué impresión fue doblar por la avenida y encontrarme con un vacío? Es como el síndrome de "madre de desaparecido": la angustia de tener un ser querido muerto pero que uno nunca pudo ver su cadáver.
¡Gracias!

Ricky dijo...

Estuviste bien en subir la foto, tus palabras lo describían tal cual fue...y le sumaban todas y cada una de tus sensaciones al recordarlo (algo que una foto jamás podrá describir).
Tus palabras superan ampliamente la imagen.
Yo, que lo conocí en pie, que vi al "He man" ensillado y atado en ese palenque, que mantengo un recuerdo de ver chicos colgados del palenque y que guardo el recuerdo de su indiscutida presencia al lado de la tranquera (vigilando la entrada al monte), sinceramente te digo que coincido con GAD en que recreaste momentos tan claros que la foto mas que todo sirve para "tangibilizar" un poquito lo relatado.

Abrazo!